Cuentos breves. Historias cortas que pueden leerse entre dos tragos de café. Pequeñas narraciones que buscan generar en el lector un suspiro, un destello, una imagen fugaz...

viernes, 23 de marzo de 2012

Estaban sentadas una frente a la otra. El silencio roto sólo por el ruido de Lucía sorbiendo el té. Cuando las tazas estuvieron vacías, Lu fue a enjuagarlas. Nina la abrazó por la espalda.
Lucía se dio vuelta y se perdió en sus ojos verdes. En eso pensó en Marcos, ella era la novia de su amigo, pero el beso y esa piel y toda la moralidad y los conceptos de amistad de Lucía cayeron junto con la ropa interior de Nina. Ella la subió a la mesa del comedor mientras Nina todavía luchaba con la ropa de la otra.
Luego de la mesa fueron a la habitación. Nina de nuevo en ese juego que Lucía jugaba tan bien. Lu le acarició el seno, se resbaló por la tangente y murió en la hipotenusa. Nina tocaba las costillas de la otra como si fuese un piano, acariciando cada tecla, apreciando cada sonido.
De repente una caricia de Lucía, de repente una caricia de Nina, de repente una caricia ya sin de, una caricia ya sin propiedad. Y labios buscando, encontrando, perdiendo y volviendo a encontrar. Así todo tan irreal, tan extraño, tan perfecto, tan ellas y sólo ellas.
Todo tan tranquilo, tan lento, hasta que empiezan a soltarse sin desearlo; caricias perdidas sobre piel muy transpirada, unos últimos besos y apagar la luz. Podrían comer o tomar algo, quizás ir al baño, pero mejor dormir un rato antes que venga Marcos, definitivamente, mejor dormir.

domingo, 18 de marzo de 2012

Un día de verano

            Cierto día, alguien tuvo la idea de cambiar 4 carteles en la ciudad y esto generó:
            En un colegio cambiaron un ilógico adelante por un extraño no abrir, peligro. Algunos chicos tomaron la calle e hicieron disturbios bajo el comando de un pequeño niño, otros se fueron a pasear con amigos, y unos pocos volvieron a su hogar. Lo ideal hubiera sido llamar a los padres de los estudiantes para que viniesen a buscarlos, pero los números de teléfono estaban dentro del edificio y éste no se debía abrir.
            Una joven va a comprar algunos caramelos como excusa para ver a la persona que ama en secreto. Cuando esta frente a la puerta, ve que en el lugar donde tendría que decir toque timbre dice adelante. Ella ve esto como una señal de aliento, así que entra y le da un beso en la boca a la mujer tras el mostrador.
            Un hombre busca las llaves para entrar en el departamento de su amante, cuando ve que cambiaron el cartel de la caja de electricidad. En donde estaba el no abrir, peligro ahora había un elija antes de abrir. Entonces, luego de una leve duda, eligió a su amante.
            Un adolescente le invita un helado a una amiga. En el momento que va a elegir cuál, vio que en la puerta del freezer ahora decía toque timbre en lugar de decir: elija antes de abrir. Entonces, lleno de vergüenza, dirigió la mirada a los pezones de su amiga y luego subió hasta que encontrarse con su límpidos ojos. Ella lo correspondió con una simple sonrisa.

            En resumen: la hija mayor después de tanto tiempo de indecisión, decide salir del closet y la besa y se entera que su amor es correspondido, el hijo del medio tiene su primer relación sexual y estúpidamente no se cuida, el menor tiene su primer –pero no último- roce con la anarquía, y el padre deja la familia por su amante.
            Un día, cuatro carteles, cuatro cambios y el suicidio de una madre exacerbadamente conservadora.  

domingo, 11 de marzo de 2012

Guerra


            El sueño y el insomnio seguían luchando en ese campo de batalla que se llama mi conciencia. El insomnio, con tu nombre como estandarte, avanzó presuroso; mientras el sueño, con sus lanzas cansancio, detenían a su enemigo con mucho éxito. Entonces el otro frente, que no sabe rendirse, saca tu sonrisa y ruge con tu voz. Sin embargo el sueño no se acobarda y vuelve con su artillería pesada: oscuridad, comodidad, silencio; pero el insomnio, sin dar el brazo a torcer, vuelve a la carga con tus ojos.

            La lucha sigue hasta que el sueño cae vencido, rodeado de frazadas y almohadas desechas; con los ojos bien abiertos el insomnio, cansado, se yergue herido, pero triunfante y con perfume a tu nombre.

  Y me tengo que levantar a hacerme un té y pensar de nuevo en vos. Pero cuando las lanzas cansancio sean invencibles, porque la lucha se va a volver a dar, volveré a esos sueños tristes en los que vos no estás, sueños en los que el cuchillo en tu piel y yo de nuevo si poder hacer nada. Despertar llorando y todavía sin saber el por qué de tu suicidio, hermano; dijiste que no nos podíamos despedir, pero no te das una idea cuanto anhelo poder decirte adiós, y que el insomnio pierda todas las noches esa guerra que te proclama dueño de mi alma.

martes, 6 de marzo de 2012

Recorte


Este es un recorte de
algo que nunca sucedió,
o, por lo menos, yo nunca
supe de él

            Acróbata gravemente herida tras practicar rutina con el ventilador de techo encendido.
            Johann Smith, ex empleada de un importante circo, practicaba determinadas acrobacias "para seguir en forma". Luego de tres años de separarse de su profesión, ella, continuó practicando un mínimo de cuatro veces por semana.
            Ayer, por las altas temperaturas, puso el ventilador a máxima velocidad. Varias horas después se "paró" de manos sobre una silla. El ventilador la tomó de un pie, arrojando sus 55 kilos contra una pared.
            […]Su marido, un conocido empresario, declaró, con tristeza e indignación "debimos haber comprado un ventilador de menor calidad"[…].