Cuentos breves. Historias cortas que pueden leerse entre dos tragos de café. Pequeñas narraciones que buscan generar en el lector un suspiro, un destello, una imagen fugaz...

domingo, 10 de junio de 2012

Asedio


Miró la edificación con desprecio, con odio. ¿Por qué construyeron eso en su territorio?, ¿con qué derecho edificaron sin su permiso? Definitivamente no iba a tolerar tal falta de respeto.

Destruyó el castillo en un abrir y cerrar de ojos. Los muertos y heridos quedaron desperdigados por el terreno, los sobrevivientes corrían sin rumbo. Hasta que, obligados en cierto modo por la naturaleza, protegieron a sus hijos y a la cabecera de su reino.

Entonces un grito se escuchó en el campo de batalla:

— ¡Martín, ¿qué estás haciendo?!

— ¡Nada, mamá! — mintió el niño. Aunque quizás él pensara que el hecho de haber matado miles y miles de hormigas, y haber destruido el hormiguero mediante piedras y ladrillos no fuese algo que valga la pena contarle a su madre. 

domingo, 27 de mayo de 2012

Quizás la soledad no sea más que un reflejo de tu ausencia. Ya mi mano no está abrazada a la tuya, y si bien ahora puedo tocar y sentir el césped y el mar con la palma, la falta de tus dedos entre los míos duele, entristece. Y pensar que durante tanto tiempo creí que tus dedos eran barrotes y tus palmas cárcel ¡Qué iluso! Recién ahora que estoy a punto de hacerme añicos contra el suelo, me doy cuenta de que tus manos eran alas, mis alas.

jueves, 17 de mayo de 2012

Entonces escribir algunas palabras
Entonces dudar
Entonces borrar
Entonces volver a escribir
Tan simple que parece usar las palabras
Tan simple, pero dudar y borrar
Entonces esas palabras que nada dicen
Entonces paginas y paginas de silencios
Entonces llorar sin entender
Entonces llorar por llorar
Por palabras vacías
Por bellos silencios
Y mi lapicera
Y volver a ella
Entonces escribir otras palabras
Entonces esperarlas reales
Entonces tocarlas
Entonces abrazarlas
Y sentir su aspereza
Y volver al silencio
Entonces abandonar
Entonces terminar
Entonces punto final

viernes, 23 de marzo de 2012

Estaban sentadas una frente a la otra. El silencio roto sólo por el ruido de Lucía sorbiendo el té. Cuando las tazas estuvieron vacías, Lu fue a enjuagarlas. Nina la abrazó por la espalda.
Lucía se dio vuelta y se perdió en sus ojos verdes. En eso pensó en Marcos, ella era la novia de su amigo, pero el beso y esa piel y toda la moralidad y los conceptos de amistad de Lucía cayeron junto con la ropa interior de Nina. Ella la subió a la mesa del comedor mientras Nina todavía luchaba con la ropa de la otra.
Luego de la mesa fueron a la habitación. Nina de nuevo en ese juego que Lucía jugaba tan bien. Lu le acarició el seno, se resbaló por la tangente y murió en la hipotenusa. Nina tocaba las costillas de la otra como si fuese un piano, acariciando cada tecla, apreciando cada sonido.
De repente una caricia de Lucía, de repente una caricia de Nina, de repente una caricia ya sin de, una caricia ya sin propiedad. Y labios buscando, encontrando, perdiendo y volviendo a encontrar. Así todo tan irreal, tan extraño, tan perfecto, tan ellas y sólo ellas.
Todo tan tranquilo, tan lento, hasta que empiezan a soltarse sin desearlo; caricias perdidas sobre piel muy transpirada, unos últimos besos y apagar la luz. Podrían comer o tomar algo, quizás ir al baño, pero mejor dormir un rato antes que venga Marcos, definitivamente, mejor dormir.

domingo, 18 de marzo de 2012

Un día de verano

            Cierto día, alguien tuvo la idea de cambiar 4 carteles en la ciudad y esto generó:
            En un colegio cambiaron un ilógico adelante por un extraño no abrir, peligro. Algunos chicos tomaron la calle e hicieron disturbios bajo el comando de un pequeño niño, otros se fueron a pasear con amigos, y unos pocos volvieron a su hogar. Lo ideal hubiera sido llamar a los padres de los estudiantes para que viniesen a buscarlos, pero los números de teléfono estaban dentro del edificio y éste no se debía abrir.
            Una joven va a comprar algunos caramelos como excusa para ver a la persona que ama en secreto. Cuando esta frente a la puerta, ve que en el lugar donde tendría que decir toque timbre dice adelante. Ella ve esto como una señal de aliento, así que entra y le da un beso en la boca a la mujer tras el mostrador.
            Un hombre busca las llaves para entrar en el departamento de su amante, cuando ve que cambiaron el cartel de la caja de electricidad. En donde estaba el no abrir, peligro ahora había un elija antes de abrir. Entonces, luego de una leve duda, eligió a su amante.
            Un adolescente le invita un helado a una amiga. En el momento que va a elegir cuál, vio que en la puerta del freezer ahora decía toque timbre en lugar de decir: elija antes de abrir. Entonces, lleno de vergüenza, dirigió la mirada a los pezones de su amiga y luego subió hasta que encontrarse con su límpidos ojos. Ella lo correspondió con una simple sonrisa.

            En resumen: la hija mayor después de tanto tiempo de indecisión, decide salir del closet y la besa y se entera que su amor es correspondido, el hijo del medio tiene su primer relación sexual y estúpidamente no se cuida, el menor tiene su primer –pero no último- roce con la anarquía, y el padre deja la familia por su amante.
            Un día, cuatro carteles, cuatro cambios y el suicidio de una madre exacerbadamente conservadora.  

domingo, 11 de marzo de 2012

Guerra


            El sueño y el insomnio seguían luchando en ese campo de batalla que se llama mi conciencia. El insomnio, con tu nombre como estandarte, avanzó presuroso; mientras el sueño, con sus lanzas cansancio, detenían a su enemigo con mucho éxito. Entonces el otro frente, que no sabe rendirse, saca tu sonrisa y ruge con tu voz. Sin embargo el sueño no se acobarda y vuelve con su artillería pesada: oscuridad, comodidad, silencio; pero el insomnio, sin dar el brazo a torcer, vuelve a la carga con tus ojos.

            La lucha sigue hasta que el sueño cae vencido, rodeado de frazadas y almohadas desechas; con los ojos bien abiertos el insomnio, cansado, se yergue herido, pero triunfante y con perfume a tu nombre.

  Y me tengo que levantar a hacerme un té y pensar de nuevo en vos. Pero cuando las lanzas cansancio sean invencibles, porque la lucha se va a volver a dar, volveré a esos sueños tristes en los que vos no estás, sueños en los que el cuchillo en tu piel y yo de nuevo si poder hacer nada. Despertar llorando y todavía sin saber el por qué de tu suicidio, hermano; dijiste que no nos podíamos despedir, pero no te das una idea cuanto anhelo poder decirte adiós, y que el insomnio pierda todas las noches esa guerra que te proclama dueño de mi alma.

martes, 6 de marzo de 2012

Recorte


Este es un recorte de
algo que nunca sucedió,
o, por lo menos, yo nunca
supe de él

            Acróbata gravemente herida tras practicar rutina con el ventilador de techo encendido.
            Johann Smith, ex empleada de un importante circo, practicaba determinadas acrobacias "para seguir en forma". Luego de tres años de separarse de su profesión, ella, continuó practicando un mínimo de cuatro veces por semana.
            Ayer, por las altas temperaturas, puso el ventilador a máxima velocidad. Varias horas después se "paró" de manos sobre una silla. El ventilador la tomó de un pie, arrojando sus 55 kilos contra una pared.
            […]Su marido, un conocido empresario, declaró, con tristeza e indignación "debimos haber comprado un ventilador de menor calidad"[…].

domingo, 26 de febrero de 2012

Dobleces


      Gracias C. A. por la idea     
              — “El papel es uno de los mejores inventos hechos por el hombre. Con el papel se pueden crear universos inabarcables”
              — ¿En serio? — preguntó ella.
— Eso dijo mi tío— respondió él.
— ¿Qué es inabarcable?
— Que no viaja en barco
Los dos niños estaban sentados debajo de un árbol. Él, de un bolsillo, sacó una figura hecha de papel.
—Mi tío me enseño a hacer esto. Te lo regalo.
Ella lo tomó y lo observo detenidamente.
— ¡Un sapo! ¿Si le doy un beso, se transforma en un príncipe?
— Sí— respondió él un podo triste— se transforma en un príncipe de papel.
Ella siguió mirando el regalo.
— ¿Qué? ¿No querés qué se transforme en un príncipe?— preguntó él.
—No. Ya tengo un príncipe: sos vos.
Esta pudo haber sido una hermosa escena romántica, pero no. Pudo haber sido un muy lindo recuerdo para ambos niños, pero no. ¿Por qué no? Porque para que esta escena hubiese sucedido él debía nacer, cosa que no sucedió. Su madre se suicido cuando él cumplía su tercer mes dentro del vientre. Ella renunció a su vida por no soportar el peso del abandono, de la angustia, de la soledad.
Puede decirse que lo escrito más arriba no es una escena incompleta por falta de final, muy por el contrario, es una escena inconclusa por falta de un principio.

jueves, 23 de febrero de 2012

Palos en la rueda


          Érase una vez un escritor al que dejaron ciego, entonces él aprendió Braile y siguió escribiendo.
Al tiempo le cortaron las manos, entonces contrató a alguien para que escribiera lo que él dictara.
Poco tiempo después le cortaron la lengua, entonces él empezó a comunicarse con su escriba mediante código Morse.
Algunos meses después el escriba es atropellado misteriosamente por un auto, entonces el aprendió a usar Braile con los dedos de los pies.
 Años más tarde, dicho escritor muere de un ataque al corazón dejando tras si cientos de libros.
Al día de hoy todavía se lo recuerda como: “el incansable escritor de libros horribles”.

domingo, 19 de febrero de 2012

Carta


Dedicado a I.M.

Querida hermana:

            Quizás te extrañe que te escriba por este medio, pero bien sabes lo horrible que es mi letra. Además tengo un buen motivo para escribirte por acá. Estuve pensando que no siempre estamos juntos  y probablemente en algún momento me necesites mucho. Tal vez esto suene muy egocéntrico de mi parte pero francamente no me interesa.

            Te escribo estas líneas para dejarte una parte de mi, una parte a la que puedas abrazar, sobre la que puedas llorar; una parte que puedas guardar debajo de la almohada o en algún bolsillo. Pero también para que puedas matarme, quemarme, sonarte la nariz conmigo (admítelo, siempre quisiste hacerlo) y después, con un arrepentimiento libre de culpas, vayas a una librería (o a una impresora) a buscarme y vuelvas a tenerme ahí a tu lado.

            Pero bueno niña, bien sabrás mis cartas son cortas y también sabrás que las cartas tienen un final, así que me despido, no de vos si no del teclado, ya que, en estas instancias de nuestras vidas, tenemos la hermosa imposibilidad de despedirnos realmente.

                                                                       

domingo, 12 de febrero de 2012

Lucha




Y nos embarcamos en esa pequeña lucha que es desvestirnos. Veo con envidia la luz de la luna que te acaricia. Entonces caigo a tus labios, a tus ojos, a tu respiración, a tu piel.

En eso, tu pelo, el aroma de tu pelo. Te beso azarosamente la piel y vos me detenés, me soltás, me agarrás, me rasguñás, me mirás, me olés, me sentís.

Pero la cama empieza a ser insuficiente y la dejamos, y empezamos a dar vueltas por la habitación.

Te soltás, te veo bailar, volvés y jugamos.

Y de vuelta en la cama, de vuelta las sábanas, de nuevo todo. Hasta que el cansancio comienza a aprisionarnos. Nos miramos, y despacio nos soltamos. Nos miramos y en silencio decimos: ¿Quién es el cansancio para separarnos?

Por eso sacamos fuerzas de donde podemos y de nuevo entramos en esa lucha que llamamos querernos. 

domingo, 5 de febrero de 2012

Perro

Era de noche, el tiempo se deslizaba por los pasillos del viejo y atestado hospital, cuando un perro entró, pero no era un perro cualquiera, por supuesto que no.
Él lo vio pasar enfrente de la habitación 115, pero no podía irse, no podía dejar a su madre allí. Escuchó el ladrido y era inconfundible; no pudo resistirse, así que dejo a su madre y fue tras él. Las muletas hacían un sonido cuasi sincronizado.
Entonces lo vio blanco con una mancha en el cuello, definitivamente era el perro.
Ése perro debería estar muerto
mamá manejaba
intentó eludirlo pero no pudo
yo lo vi y luego…
y luego…
el otro auto
el que vino de frente
y mi pierna.
Pero el perro estaba ahí, era blanco y tenía una mancha, entonces se acercó al joven y lo miró con cara suplicante. Él, no con poco esfuerzo, se agacho para acariciarlo y el animal empezó a dormirse y su madre…
¡Mamá!
Tuve un extraño presentimiento y volví a la habitación 115
cuando mire a mi mamá ella me devolvió la mirada
despertó del coma después de tanto tiempo
despertó, pero el perro… se durmió para siempre.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Ansia de liberación

Por más dolorosa que sea, la libertad es una de las cosas más valiosas de este mundo. Pensemos en el coyote, que al caer en una trampa, prefiere cortarse una extremidad a perder su libertad. Durante siglos y siglos cuántos ejércitos se han movido en su búsqueda, cuánta muerte y cuánto dolor ha caído sobre seres que buscaban salir de sus respectivas jaulas y, sobre todo, cuánto dolor ha traído el perder esa libertad por la que tanto se ha luchado y tanto se ha arriesgado.
Éste caso, que estoy viendo, no dista de la lógica del obtener y mantener dicha libertad cueste lo que cueste.
Él cayó en una trampa y no deseaba quedarse allí, tenía que escapar como sea. Él, con más fuerza de la que lo creí capaz, empezó a zafarse y su sangre empezó a manchar todo a su alrededor. Su lucha duró varios minutos, hasta que por fin, para sorpresa mía, salió dejando parte de él en su cárcel. Dio algunos pasos  tambaleantes y, luego, murió desangrado, pero en libertad.
Algunas jaulas se llaman rutina, otras matrimonio, algunas tristeza… En muchas ocasiones nosotros mismos elegimos nuestras cárceles, pero él no eligió su prisión, fui yo el que se la puso; y esa jaula… se llama ratonera.        

domingo, 29 de enero de 2012

Espera


Esperanza es lo único que puedo tener, lo único que sé tener. Algo muy en el fondo me dice que no, que claro que no, que por supuesto que no; pero por qué renunciaría. La renuncia es el camino más fácil y no me llevo muy bien con lo fácil.

Además, si renuncio y el no deja de ser no, me voy a arrepentir mucho. Así que esperaré todo lo que tenga que esperar. Al fin y al cabo el colectivo en algún momento tiene que aparecer.   

viernes, 27 de enero de 2012

Vos

No puedo escribir nada que no sea vos, que no se parezca a vos, que no te tenga a vos. Y mi lapicera que no deja de dibujar tú nombre en los márgenes de esta hoja (porque tu nombre no se escribe, se dibuja). Todo en torno a vos, todo tan recuerdo, todo tan… Entonces sonrío ante el papel, con tristeza y con nostalgia (¿o será melancolía?), y me quedo en silencio con la birome en la mano. Otro intento por escribir algo y de nuevo vos. Por eso ahora lo mejor es dejar a un lado la birome. Porque para qué seguir con este texto tan vos. Mejor dejar el bolígrafo y esperar para poder volver a escribir pájaros, días, árboles, trenes. Aunque para qué engañarme, si sé que vas a estar en cada pájaro, cada día, cada árbol, cada tren…