Cuentos breves. Historias cortas que pueden leerse entre dos tragos de café. Pequeñas narraciones que buscan generar en el lector un suspiro, un destello, una imagen fugaz...

domingo, 11 de marzo de 2012

Guerra


            El sueño y el insomnio seguían luchando en ese campo de batalla que se llama mi conciencia. El insomnio, con tu nombre como estandarte, avanzó presuroso; mientras el sueño, con sus lanzas cansancio, detenían a su enemigo con mucho éxito. Entonces el otro frente, que no sabe rendirse, saca tu sonrisa y ruge con tu voz. Sin embargo el sueño no se acobarda y vuelve con su artillería pesada: oscuridad, comodidad, silencio; pero el insomnio, sin dar el brazo a torcer, vuelve a la carga con tus ojos.

            La lucha sigue hasta que el sueño cae vencido, rodeado de frazadas y almohadas desechas; con los ojos bien abiertos el insomnio, cansado, se yergue herido, pero triunfante y con perfume a tu nombre.

  Y me tengo que levantar a hacerme un té y pensar de nuevo en vos. Pero cuando las lanzas cansancio sean invencibles, porque la lucha se va a volver a dar, volveré a esos sueños tristes en los que vos no estás, sueños en los que el cuchillo en tu piel y yo de nuevo si poder hacer nada. Despertar llorando y todavía sin saber el por qué de tu suicidio, hermano; dijiste que no nos podíamos despedir, pero no te das una idea cuanto anhelo poder decirte adiós, y que el insomnio pierda todas las noches esa guerra que te proclama dueño de mi alma.

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