Dedicado a I.M.
Querida hermana:
Quizás te extrañe que te
escriba por este medio, pero bien sabes lo horrible que es mi letra. Además
tengo un buen motivo para escribirte por acá. Estuve pensando que no siempre
estamos juntos y probablemente en algún momento
me necesites mucho. Tal vez esto suene muy egocéntrico de mi parte pero
francamente no me interesa.
Te escribo estas líneas
para dejarte una parte de mi, una parte a la que puedas abrazar, sobre la que
puedas llorar; una parte que puedas guardar debajo de la almohada o en algún
bolsillo. Pero también para que puedas matarme, quemarme, sonarte la nariz
conmigo (admítelo, siempre quisiste hacerlo) y después, con un arrepentimiento
libre de culpas, vayas a una librería (o a una impresora) a buscarme y vuelvas
a tenerme ahí a tu lado.
Pero bueno niña, bien
sabrás mis cartas son cortas y también sabrás que las cartas tienen un final,
así que me despido, no de vos si no del teclado, ya que, en estas instancias de
nuestras vidas, tenemos la hermosa imposibilidad de despedirnos realmente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario