Cuentos breves. Historias cortas que pueden leerse entre dos tragos de café. Pequeñas narraciones que buscan generar en el lector un suspiro, un destello, una imagen fugaz...

domingo, 19 de febrero de 2012

Carta


Dedicado a I.M.

Querida hermana:

            Quizás te extrañe que te escriba por este medio, pero bien sabes lo horrible que es mi letra. Además tengo un buen motivo para escribirte por acá. Estuve pensando que no siempre estamos juntos  y probablemente en algún momento me necesites mucho. Tal vez esto suene muy egocéntrico de mi parte pero francamente no me interesa.

            Te escribo estas líneas para dejarte una parte de mi, una parte a la que puedas abrazar, sobre la que puedas llorar; una parte que puedas guardar debajo de la almohada o en algún bolsillo. Pero también para que puedas matarme, quemarme, sonarte la nariz conmigo (admítelo, siempre quisiste hacerlo) y después, con un arrepentimiento libre de culpas, vayas a una librería (o a una impresora) a buscarme y vuelvas a tenerme ahí a tu lado.

            Pero bueno niña, bien sabrás mis cartas son cortas y también sabrás que las cartas tienen un final, así que me despido, no de vos si no del teclado, ya que, en estas instancias de nuestras vidas, tenemos la hermosa imposibilidad de despedirnos realmente.

                                                                       

No hay comentarios:

Publicar un comentario