Érase una vez un escritor al que dejaron ciego,
entonces él aprendió Braile y siguió escribiendo.
Al tiempo le cortaron las manos, entonces contrató a
alguien para que escribiera lo que él dictara.
Poco tiempo después le cortaron la lengua, entonces él
empezó a comunicarse con su escriba mediante código Morse.
Algunos meses después el escriba es atropellado
misteriosamente por un auto, entonces el aprendió a usar Braile con los dedos
de los pies.
Años más tarde,
dicho escritor muere de un ataque al corazón dejando tras si cientos de libros.
Al día de hoy todavía se lo recuerda como: “el
incansable escritor de libros horribles”.
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